(II) Artistas que os interesarán: JUDY CHICAGO
Judy Chicago (Judy Cohen. Chicago, 1939) es considerada la pionera del arte feminista en Estados Unidos y uno de los ejemplos de mujeres artistas que se cuestionan no sólo la relación de dominación patriarcal presente a lo largo de la historia del arte, sino que al mismo tiempo realizan un ejercicio de reflexión sobre la identidad o el cuerpo, temáticas proclamadas como específicamente feministas. Comenzó a utlizar el nombre de Judy Chicago porque así le llamaba el galerista Rolf Nelson, por su acento de dicha ciudad. Se convirtió en una afamada escultora durante los sesenta. Su primer proyecto feminista, en 1972, titulado “Womanhouse” tuvo lugar en una antigua casa de Los Ángeles transformada en una metáfora de la opresión de las mujeres en sus hogares. Posteriormente creó su “Estudio Taller Feminista” en el Women’s Building de L.A. como un centro cultural para mujeres. Pero su obra más famosa y radical fue “The Dinner Party” (1974-1979), un proyecto monumental en el que colaboraron más de cien mujeres. Se trata de una gran mesa dividida en treinta y nueve espacios donde se colocaban otros tantos platos, cada uno de los cuales conmemoraba a una mujer histórica o mitológica. Los platos estaban distribuidos en un triángulo equilátero de tres mesas. Cada mujer estaba representada por un plato que contenía una forma abstracta creada a partir de la iconografía de la vulva que la artista consideraba el “núcleo central” femenino, además de por un mantel con su nombre bordado y por un cáliz. En las baldosas del suelo se inscribieron otros tantos 999 nombres. La secuencia cronológica de la obra reconstruye los orígenes sociales y el declive del matriarcado, su sustitución por el patriarcado, la institucionalización de la opresión masculina y la respuesta de las mujeres a ésta. La obra viajó por todo el mundo y contó con más afluencia que ninguna otra exposición celebrada hasta la fecha en un museo. Hoy, “The Dinner Party” forma parte de la colección permanente del Brooklyn Museum de Nueva York.
Ángela Molina






